La obra de Jose García Perera nos
ayuda a descubrir objetos y
lugares que hemos visto
centenares de veces sin fijarnos realmente en ellos, como los
espacios en
construcción, o los desguaces, que cual vergel de
metal oxidado,
llegan a parecer paraísos de la
destrucción cuando él los pinta
para nosotros. El
arte tiene la capacidad de
hacer visible lo invisible, a partir del color, la
textura, y
el
uso de distintos materiales
aplicados con
ritmo y
estilo.
Así, incluso la chatarra llega a ser algo maravilloso,
lleno de vida. En el trabajo de Perera, la acumulación y
el desorden, añadidos a la corrosión y la erosión,
se suman para crear un conjunto poético, una serie de obras que
atraen y tienen sentido porque son retratadas con verdadero
cariño. Así, estas máquinas que han sido
desechadas y que ya nadie valora
NO están derrotadas: resurgen
del olvido y se convierten en
protagonistas.