
Irene Mala
nace, crece, se reproducirá y morirá ("porque es donde
hay que
morir", que dice siempre) en Triana.
Es el barrio de las tres Anas el que la mira y el que ha conseguido
sacarle, una a una, sus diferentes facetas artísticas.
Pero si alguna de ellas merece estar en la
punta de lanza que ha arrojado a los ojos de los curiosos, es la
pintura.
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad
de Sevilla, no tarda en hacerse un hueco en las salas y galerías
de la
ciudad,
intercalando su pasión por las pinturas -toda técnica es
válida- con su amor
por el flamenco, la foto o el vídeo.
"Los
pinceles son la extensión de mis
sentidos". No es una frase de
Irene, pero como si lo fuera. Cuando se
terminan
las palabras, o mejor aún, cuando estas sobran, no queda otra
que
expresar en el lienzo, y es ahí donde el trazo, a veces
naíf, a veces maduro
-aunque siempre naíf-, se deja llevar.
Color como adjetivo. Calor como
complemento. Y la
abstracción, como último reto. Su
pintura es así. Y así es ella, una
abstracción.


Su
último trabajo es una introspección en la
que juega con colores fuertes interpretando paisajes imaginarios con
el
espectador puede entrar en el corazón del artista. Es
expresionismo aplicado a
una abstracción poética que juega
con el azar, como una reflexión entre el
orden y el caos.
Mª Jesús Hernández
retoma la tradición del estofado (pintura sobre finas
láminas de pan de
oro) y establece
con un tipo de arte más actual, es una forma de
síntesis entre la tradición más clásica y
la abstracción.
“M. Jesús
Hernández conjuga de forma coherente la perfecta simbiosis entre
tradición y
modernidad... su
dicción plástica y su
materialidad le confieren una dirección propia y única,
heredada de los
movimientos de
post-vanguardia europeos y anglosajones y personalizada a través
de la tradición pictórica española... Se trata
de un ejercicio de abstracción
puro, en el que la imagen latente de la obra clásica queda
impregnada en
nuestro
sistema visual de forma atemporal y permanente... a través de
una
sensación cromática desnuda y pura, en la que
la materia plástica se nos
presenta cercana y exuberantemente
vital. El trabajo plástico de esta
artista
nos habla
de la pintura en un sentido absolutamente renovado, que desborda
alegría y vida, y que nos invita a la contemplación.



María Burgaz se
enfrenta al lienzo con vitales deseos de convulsionar el color,
provocando con
ímpetu al espectador
más indiferente. Desbordan en sus pinceladas tonalidades
pasionales, contrastes, simbolismos e insinuaciones
sugerentes, que captan la
atención en un juego feliz entre el exceso y la armonía.
Rebosando auténtica
libertad, no se
deja cegar por su propia luminosidad, y modera con auténtico
fundamento la exaltación de sus sueños hasta encauzarlos
en realidades
artísticas.
María
Burgaz vive por y para la pintura,
sin admitir interferencias que le distraigan de sus objetivos
creadores.
Constancia,
formación, disciplina, poética soledad en el taller de
trabajo,
ensayos y riesgos se intercalan para llegar a la culminación
de las obras, que
desembocan en el goce de complacerse en el intento sin importarle
opiniones
ajenas.
Su fecunda
actividad le lleva a competir
consigo misma, en una búsqueda desenfrenada por encontrar
expresiones propias.
Esta prolífica producción artística delata el
talento de las nuevas promociones
que auguran un futuro esperanzador cuando,
como en este caso, predomina una
voluntad sincera y un deseo permanente de evolución y estudio...
( Marcelo
Gambil)

Casi siempre pinta paisajes. Con trigales, muchas espigas. Es su marca. Una decidida apuesta por la naturaleza que tan a
menudo olvidamos de preservar.

La obra de Mariona
Brines se sitúa entre la figuración y la
abstracción, entre el hoy y el ayer.
Los colores suelen ser
el punto de partida ya que están subordinados a un
sentimiento en el tiempo. “Porque las épocas cambian de color”.
La composición
se relaciona a menudo con paisajes, plantas, animales.
Acerca de sus
paisajes: “Siempre habrá un lugar dónde el ojo se pose.
Porque le interesa. Y
así dibujamos la historia,
la nuestra, y su memoria.”
